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jueves, 31 de marzo de 2011

CUARESMA 2011

Tiempo de cuaresma

La cuaresma nos trae la imagen del desierto. Generaciones de Cristianos, siguiendo al pueblo de Dios y acompañando a Cristo, han sentido su llamada en su caminar hacia Dios hasta convertirlo en elemento central de espiritualidad.Juan Bautista es el hombre del desierto por excelencia; voz que clama la conversión: Su existencia se hace camino para el Señor. Jesús, después del bautismo, vivirá en el desierto una experiencia de prueba que le llevará a la plena aceptación de su propia identidad y de la misión encomendada.


La misma Iglesia tendrá su experiencia de desierto. Aparece en el Apocalipsis. La mujer- Iglesia es llevada al desierto, lugar que Dios le ha preparado como refugio, purificación prueba y superación de la persecución: toda una experiencia de salvación que la Iglesia ha de vivir en fidelidad.


Para la espiritualidad Cristiana, el desierto se ha convertido en símbolo. Cada cual tiene ante sí un desierto que cruzar, que puede adoptar muchas formas. La sabiduría estará en cruzarlo, superando cuanto tiene de tentación y amenaza. Surge, por ejemplo, ante la experiencia de envejecer, de caer enfermo, de padecer las consecuencias de un accidente. Cruzar este tipo de desierto se hace largo y penoso: Olvidamos la claridad del cielo; la fatiga y el dolor ejercen un pesado lastre. Aceptar este hecho, sin embargo, puede despertar en nosotros un oasis. Otras veces, es el desierto de la falta de amor, la soledad: la distancia que nos separa de otros seres humanos se nos hace infranqueable. Aunque estén cerca, falta comunión; hay una ruptura dura y dolorosa. Los otros piensan, viven y aman de otra forma. Todo ello, en sentido positivo, puede dar lugar al oportuno despego del otro, a renunciar a poseerlo, y que en esa renuncia se nos dé la alegría de ser con él. Hay quien, en la situación depresiva que vive, llegue a experimentar la ausencia de Dios,él sin sentido de muchas cosas, la aridez de la fe, la noche oscura. Parece que Dios se retira, se oculta que nos abandona. Pero no es así. Lo que nos abandonan son nuestras ilusiones y fantasías; la fe no se pierde, por el contrario se comienza a profundizar en ella al perder nuestras supuestas creencias.


Resumiendo los rasgos característicos de esa espiritualidad del desierto.


Llamada al silencio y la soledad para recorrer nuestro camino interior.


Vivir el sentido de paso, de purificación y de provisionalidad.


Aprendizaje de la propia pobreza, apoyados en el Absoluto.


Confianza para caminar a ciegas y en austeridad, abiertos a la solidaridad.


Cambio de corazón para, en libertad, ser capaz de ofrecer vida.


Gestos individuales que la Iglesia nos sugiere


Ayuno. De forma especial el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.


Abstinencia. Más propiamente los viernes.


Limosna. Lo ahorrado del ayuno y abstinencia no nos corresponde.


Oración. Escuchar a Dios a través de su palabra dirigirnos a Él.


(Cada creyente tiene que ver como concreta y actualiza en su propia situación estas expresiones de ayuno, abstinencia, limosna y oración)


El anterior escrito es parte del texto -que por su extensión he seleccionado- de la hojita parroquial editada por las parroquias de Mare de Deu de Bellvitge, Santa Maria del Gornal y San Juan Evangelista. De L`Hospitalet de Llobregat ( Barcelona)


Estamos en tiempo de Cuaresma invito a creyentes y no creyentes a reflexionar sobre este escrito pues a todos nos vendrá bien hacerlo, nos ayudará a cruzar mejor, nuestro desierto.


¡Feliz y reflexiva semana Santa!!!


Os deseo a todos@ mis amigos@ virtuales

domingo, 20 de marzo de 2011

SHIKI POETA JAPONÉS

Huyó el canario
y el sol de primavera
se ha puesto ya.

Del libro
Jaikus Inmortales
Poesía Hiperión

“Tras la tempestad viene la calma”. Que en la calma no se pierda la ilusión de seguir adelante.
Pido a Dios.
MUCHOS ÁNIMOS PARA EL PUEBLO JAPONÉS.


jueves, 10 de marzo de 2011

HAIBUNDeshojando Margaritas

¿Me quiere sí, o no? ¿Me quiere. Si, no, si ? Este era el horóscopo, la adivina, el psicólogo etc. con el que contábamos las adolescentes a mediados de los años cuarenta. En la escuela algunos niños con pantalón corto jugaban durante el recreo y de vez en cuando
miraban por la ventana que daba a nuestro colegio buscando con la mirada a la niña que decía quería que fuera su novia. Si a ella también le gustaba, entre sonrisas más o menos cómplices le devolvía la mirada.
Cuando íbamos de paseo al campo deshojábamos margaritas para que nos dijeran si el chico que nos buscaba a través de la ventana de la escuela nos quería. Preguntábamos a la pobre margarita dejándola sin hojas, pues a cada pregunta le arrancábamos un pétalo, ¿Me quiere Si, o no, si o no, si o no? y así hasta que quedaba el último con el sí o con el no. Si era afirmativo nos poníamos tan contentas y si terminaba en no, ¡hala! A deshojar otra margarita.
¡Pobres flores!.


Margaritas:
en los pétalos
la luz del sol.