¡Por fin llegaron las fiestas!
Todo era algarabía en la casa. Todos estaban deseando ver a su hermanita con el vestido bordado. La madre con gran cariño se lo puso y todos aplaudieron a Maria ( así se llamaba la pequeñita) que con su vestido bordado era una princesa. Las hermanas mayores se la querían llevar a la feria pero la madre no quiso y recomendando que la vigilaran la sentaron en el escalón de la puerta esperando irse todos juntos a la feria. Mientras las hermanas mayores esperaban saltando la comba, vigilaban a Maria sentadita en el rebate. Una de las veces que cumplían con la recomendación de la madre vieron algo que las llenó de miedo y sorpresa. Llamaron muy alteradas a su madre que acudió al instante preguntando si Maria se había caído, le respondieron que no. La madre miró a la niña y sus ojos se llenaron de asombro, ira e impotencia. Allí estaba su niña desnudita... Le habían robado el vestidito... que ella, con tanto esmero y cariño le bordó.






