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miércoles, 30 de abril de 2014

¡CIRCULEN!!! ¡CIRCULEN!!!



     Mi padre me llevaba con él siempre que iba a la ciudad. Tengo muchos recuerdos de aquellos cortos viajes  -saliamos  a las ocho de la mañana y volvíamos a las siete de la tarde-. 
Al subir al coche de línea siempre me ponía al lado de la ventanilla y  todo lo que veía me parecía hermoso.  Contemplaba La amplia campiña sembrada de trigo, unas veces con los primeros brotes y otras con el trigo a punto de segar.  El color amarillo  de las espigas  hacía que imaginara un campo  cubierto de oro.   
    En los años cuarenta y concretamente en el 1944 -año  en el que tuvo lugar estas vivencias que os cuento-  en  España vivíamos una postguerra y los primeros años de una dictadura.
     Gracias a la herencia recibida de mis abuelos, nosotros, no pasamos las necesidades y penurias que pasaron muchas familias en aquellos tristes años. Me fijaba en los transeúntes, los veía pasar calzando alpargatas, muy pobremente vestidos y desnutridos, con cara de pasar hambre.  Deseaba socorrer a todos.  
    Así veía yo, a mis  nueve años,  a los ciudadanos de la postguerra. Son  Imágenes que como Flases.  Vienen a mi memoria.
      En uno de aquellos viajes viví una escena que me causó miedo.  Estaba junto a mi padre con mi mano cogida a la de él.  En una de las plazas más concurridas de la ciudad.  Cuando llegó un policía uniformado y dirigiéndose a un grupo de unas cuatro personas que estaban cerca de nosotros. Les dijo en un tono autoritario y despótico.  ¡Circulen!!! ¡Circulen!!!  Nerviosa. Apreté mi manita a la de mi padre, él se dio cuenta de la impresión que me había causado la escena y me dijo -no tengas miedo es que está prohibido el derecho de reunión.  Yo me quedé tranquila. No, por sus palabras que no comprendí.  Sino por sentir su protección.
     No volví a pensar en aquella vivencia. Pasados los años la he recordado y hoy la traigo hasta aquí porque es bueno recordar  lo negativo para apreciar mejor lo positivo que tenemos. Y cuidar su permanencia.
      Gracias a la democracia, aquel derecho como tantos otros, dejaron de ser prohibidos. Debemos procurar que la libertad conseguida no se convierta en libertinaje. Para que convivamos todos en paz. Que nuestros jóvenes y cualquiera de nosotros podamos seguir disfrutando pacíficamente de la compañía de nuestros amigos o familiares.   En la calle o donde queramos. Sin sentir miedo a que venga alguien que cumpliendo la orden de un Dictador y que quizás  solo por celebrar un encuentro nos diga…
               
¡CIRCULEN!!!   ¡CIRCULEN!!!


lunes, 21 de abril de 2014

PASCUA





Feliz Pascua de resurreción.


Queridos@ seguidores 
En este día de pascua os dejo una oración de la madre Teresa de Calcuta.

¿QUIEN ES CRISTO PARA MÍ?

Para  mi  Cristo es.
 Amor para ser amado,
Camino para ser recorrido,
Verdad para ser dada,

Luz para ser encendida,
Vida para ser vivida,
Fuerza para entregarse
Al servicio de los pobres.


Este es el Cristo resucitado.  Pidamos para   que la luz encendida en el cirio pascual no deje nunca de iluminarnos y así transmitir  el amor  cristiano.