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lunes, 20 de febrero de 2012

ELVESTIDITO BORDADO










Allá por los años 1940, vivía en un pueblecito Andaluz un matrimonio con cinco hijos a los que cuidaban con esmero y cariño. El padre trabajaba de chofer particular y la madre era Maestra de bordado. Todas las chicas del pueblo aprendieron de ella esta bonita labor que después les serviría para bordar su ajuar. La señora Maestra. Estaba satisfecha de su trabajo porque a la vez que contribuya a la enseñanza de aquellas jovencitas, con lo que estas le pagaban por su aprendizaje y lo que su marido ganaba, podía decirse que vivian bien. Sus niños estaban bien alimentados y vestidos decentemente. Pues todos los años a la recogida del algodón

"La algodonera" les facilitaba telas y con ellas vestía a sus cinco hijos. Un año por las fiestas quiso hacer a la pequeña, un vestidito bordado. Para ello escogió tela de lino de color blanco, aplicó sobre la tela el dibujo que más le gustó y se puso a bordarlo con ilusión. Una vez bordado confeccionó el vestidito. Al terminar quedo contenta de su trabajo y esperó con ilusión el día de las fiestas del pueblo en que su niña lo estrenaría.
¡Por fin llegaron las fiestas!
Todo era algarabía en la casa. Todos estaban deseando ver a su hermanita con el vestido bordado. La madre con gran cariño se lo puso y todos aplaudieron a Maria ( así se llamaba la pequeñita) que con su vestido bordado era una princesa. Las hermanas mayores se la querían llevar a la feria pero la madre no quiso y recomendando que la vigilaran la sentaron en el escalón de la puerta esperando irse todos juntos a la feria. Mientras las hermanas mayores esperaban saltando la comba, vigilaban a Maria sentadita en el rebate. Una de las veces que cumplían con la recomendación de la madre vieron algo que las llenó de miedo y sorpresa. Llamaron muy alteradas a su madre que acudió al instante preguntando si Maria se había caído, le respondieron que no. La madre miró a la niña y sus ojos se llenaron de asombro, ira e impotencia. Allí estaba su niña desnudita... Le habían robado el vestidito... que ella, con tanto esmero y cariño le bordó.





Es una historia real. Que una de las protagonistas me contó.











jueves, 9 de febrero de 2012

ERMITA DE BELLVITGE







haiku



ermita de pueblo

en cada esquina



hay un olivo