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domingo, 28 de agosto de 2011

POEMA N. 33



Ven con la camisa abierta y el corazón libre,
en una tarde apacible, por una calle polvorienta.
Espía de los senderos, arrogante y hermoso,
Lleno de grandeza, alma noble entre todos los
hombres


Ven, con la sonrisa amplia que lo ilumina todo,
llenando de luz las horas de un dulce amanecer.
Yo, prisionera de tu amor, eterna amante,
luz de tu sendero, esclava de tu pasión.


Ven con la fragancia inolvidable del mar azul
transparente, llegas desde lugares distantes
en las suaves notas de una dulce canción bajo el
tenue resplandor de la luz del paraíso.
Ven para amarnos con ventura,
un día, un año y el resto de la
vida.



Consuelo, autora
del blog
http://tuelamorymiscanciones.blogspot.com/
ha tenido la amabilidad de dar su permiso para publicar esta poesía en este humilde blog la cual comparto con todos@ los que aun no hayan descubierto su blog en el que Consuelo deja unas preciosas poesías llenas de belleza y romanticismo
¡No os lo perdáis!







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martes, 16 de agosto de 2011

LOS CINES DE VERANO

CINE FUENSECA



El primer verano que pasamos en Córdoba veíamos el cine de verano en casa de unos amigos que vivían al lado de un cine. Desde la terraza se veía la pantalla estos amigos habían hecho unos asientos de obra. Como no había asiento para todos algunos@ nos quedábamos de pié pero todos tan contentos pues nos ahorrábamos la entrada que costaba de 1´50 a 2´00 pesetas, . -Así sé vivÍan aquellos tiempos. Al verano siguiente, iba con mis hermanos amigos@ de vez en cuando, al cine Una vez fuimos al san Cayetano. Aquel día lo pasamos muy bien. Era un placer ver la película al aire libre. En casi todos los cines de verano había una planta de dama de noche o jazmín que expandían un delicioso aroma por todo el recinto.
Recuerdo ver en el Fuenseca la película titulada “A pleno Sol” de Alain Delon, y “La violetera” de Sara Montiel.
Con el paso del tiempo el cambio de costumbres veraniegas entre la población y la venta de estos inmuebles entre otras cosas hicieron que estos cines poco a poco fueran desapareciendo.

En el año 1975 fuimos de vacaciones con unos amigos de Barcelona a Andalucía les propuse ir a un pueblecito en el que hacía dieciocho años, que en casa de unos familiares que vivían allí había pasado un verano maravilloso. Recuerdo el cine al aire libre al cual iba todas las noches Era un recinto muy bien cuidado. Como nuestros amigos aceptaron nos llegamos los tres matrimonios que éramos, a dicho pueblo. Visité a mis familiares. Los cuales nos atendieron muy bien. Pasamos el día con ellos. Les dije que por la noche llevaríamos a nuestros amigos al cine. Me dijeron que ya no era lo mismo de cuando pasé el verano con ellos. No hice caso del aviso y después de cenar nos fuimos todos a disfrutar de una buena sesión de cine al aire libre. Mi decepción fue mayúscula pues el recinto estaba muy descuidado, las paredes llenas de desconchones y por todos sitios- muy fácil de percibir, se veía un abandono deprimente. Cogí una silla con tan mala suerte que por poco me caigo pues estaba rota. Mis amigos no se dieron ni cuenta de la decepción que estaba sufriendo. Al final de la película hubo muchos cortes en la cinta y en vez de Fin vimos la sombra de una mano y una voz que todos pudimos oír, dijo. Con un gracioso acento Andaluz,
“Sa cabao” Y es que se había estropeado el proyector.

Esta anécdota es real ¡Que rato pasé!



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